Hablar de Brompton es hablar de una de las mejores bicis urbanas plegables de la historia. Su diseño innovador, su polivalencia, manejabilidad y adaptación a la vida urbana la convierten en un elemento indispensable para el ciclista urbano que no quiere depender de vehículos a motor pero no puede acarrear con una bici convencional por problemas de espacio o la inseguridad de no encontrarla donde la dejaste.

A la vez, hablar de Brompton, es hablar de un producto exclusivo, caro y solo al alcance de unos pocos. Su exclusividad no acaba en su precio de compra nueva sino que también se hace difícil conseguir una a buen precio en el mercado de segunda mano ya que la oferta no es muy grande. Pareciera que los usuarios de Brompton no quieren deshacerse de ellas, lo que nos sugiere que cumple a la perfección con sus funciones y su vida útil es bien larga.

Pero aun podríamos seguir insistiendo en que son bicicletas excesivamente caras dentro de su gama de producto y totalmente fuera del precio de la competencia. Para evaluar si esto es cierto deberemos tener en cuenta ciertos aspectos.

¿Por qué vale la pena comprar una Brompton?

La producción de Brompton no se fabrica en Asia, sino en su fábrica en el Oeste de Londres. Su diseño, original de 1975, fue idea del londinense Andrew Ritchie. Atención que no decimos producción en masa ni en serie sino producción a secas, ya que cada Brompton se construye con una descomunal carga manual en sus instalaciones londinenses por mecánicos e ingenieros cualificados y entrenados por la propia marca debido a la especificidad de sus productos

Cada Brompton puede ser personalizada para el usuario con decenas de especificaciones y extras por lo que la fábrica es capaz de ensamblar una Brompton diferente para cada cliente. Obviamente, esto tiene un impacto en los costes generales de producción.

La vida útil de una Brompton es, potencialmente, muy larga, superando con creces la vida útil de rivales en su sector. Si dividimos el coste de una Brompton entre los años de vida útil y comparamos este ratio con la competencia, veremos como las bicis urbanas de un rango de precio menor palidecen ante nuestra amiga “cockney”.

Si sacamos las cuentas versus el gasto por transporte alternativo, ya sea transporte privado o público, de nuevo el ratio se hace terriblemente favorable a Brompton. Y eso si únicamente hacemos la comparación para un año y no para toda la vida útil potencial de una Brompton.

Entonces, ¿es recomendable una Brompton?

Como puedes ver, la decisión de comprar una Brompton tiene también de inversión, de amortización de equipos y de costes de oportunidad. No es casualidad que los ejecutivos financieros de la City londinense no usen el metro sino una Brompton.

por que comprar una brompton